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La importancia del yodo en el embarazo

9 Diciembre 2014 No Comment

el consumo de yodo durante el embarazoLa importancia del yodo en la dieta es tal que su deficiencia es la causa aislada más común de retraso mental y daño cerebral más fácil de prevenir, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Esto significa que sólo con introducir en la dieta diaria un aporte adecuado de este mineral se pueden evitar una serie de enfermedades y trastornos.

Y esto es así en todas las etapas de la vida, pero particularmente durante el embarazo y la lactancia, cuando la nutrición materna va a condicionar en gran medida el desarrollo del ernbrión y luego del niño.

 

Por este motivo, muchos países,  han puesto en marcha campañas sanitarias con el objeto de lograr que todas las embarazadas y madres en periodo de lactancia alcancen los niveles requeridos de yodo.

Regula el tiroides y más

El yodo es un mineral totalmente necesario para la producción de hormonas tiroideas, que intervienen decisivamente en el desarrollo cerebral y en la regulación del metabolismo. Si, debido a la escasez de este nutriente, estas hormonas no pueden funcionar bien, todo el organismo acaba acusándolo y se producen algunas enfermedades y trastornos, tanto en adultos y niños como en los bebés que se están formando en
el vientre de sus madres.

Además, el yodo actúa en estos procesos:
• Está presente en las fases de crecimiento y desarrollo.
• Mejora la agilidad mental.
• Facilita la absorción de los hidratos de carbono.
• Participa en la síntesis del colesterol.
• Potencia la salud del cabello, las uñas y la piel.
• Ayuda a eliminar el exceso de grasa.
• Produce energía.

¿Qué pasa si hay deficiencias?

Las carencias graves de yodo en la dieta de la embarazada pueden dar lugar a problemas serios de salud para ella y su hijo. Ambos podrían sufrir bocio (una enfermedad que afecta en el mundo a unos 200 millones de personas y que está provocada por la falta de yodo) e hipoti-roidismo, y, en los casos más graves, aumentar el riesgo de aborto y de muerte fetal. Para el bebé que se está formando esto podría alterar el desarrollo de su sistema nervioso central, con posibilidad de cretinismo (retraso físico y mental en niños nacidos de madres que han consumido poco yodo), y también trastornos respiratorios y de la deglución.

En niños más mayores que viven en zonas deficitarias de yodo, algunos estudios han constatado la existencia de problemas de audición y merma en la capacidad intelectual.

Suplementos: muy necesarios

Durante el embarazo se duplican las necesidades de yodo hasta 250-300 micro-gramos diarios. Como es prácticamente imposible alcanzar estas cantidades con la dieta, es necesario tomar un suplemento de 100 microgramos al día. En el mercado encontrarás un preparado (Yoduk) con estas características, y algunos polivitamínicos que también contienen esa dosis, pero consulta con tu médico cuál es el más adecuado para ti. Es importante que comiences a tomar el suplemento antes de quedarte embarazada, pero si no lo has hecho así, empieza a tomarlo cuanto antes y continúa con él los nueve meses

También en la lactancia

El yodo no sólo es imprescindible durante el embarazo, pues todas las madres que dan el pecho deben tomar un suplemento de este mineral mientras dure la lactancia. Esto es así porque el sistema nervioso del bebé continúa madurando tras el nacimiento -muchas de las vías de conducción nerviosa no están correctamente mielinizadas-, y para ello necesita tiroxina, una hormona tiroidea que el recién nacido produce de forma insuficiente. Por ello, el aporte de yodo de su madre a través de la leche materna es fundamental.

La sal yodada, una gran aliada y otros alimentos ricos en yodo

Tanto en el embarazo como en el resto de etapas de tu vida, es aconsejable utilizar sal yodada. Eso sí, durante la gestación,
tómala en cantidades moderadas y sigue siempre estos consejos:

• Usa “Sal yodada”, pues la sal marina o la de herboristería no están enriquecidas en yodo y no servirían.
• Comprueba bien su fecha de caducidad, que es de seis meses, y ten en cuenta que el yodo se evapora si el recipiente está abierto o si hace mucho calor.
• Evita tomar grandes cantidades de repollo, col, mostaza o nueces, pues interfieren en la absorción del yodo.
• Añade la sal yodada justo al final de la cocción de los alimentos

Además de optar por sal yodada en lugar de sal común, hay algunos alimentos ricos en yodo que pueden venirte muy bien. Toma nota e incorpóralos en tu dieta:
• Pescado de mar (preferentemente fresco, pues con la congelación, al igual que con la cocción excesiva, se pierde parte del contenido en yodo) y mariscos.
• Verduras y frutas: espinacas, zanahorias, cebollas, nabos y pina son de las más ricas en yodo.
• Lácteos, huevos, pan integral y carne. Al igual que lo que sucede con el grupo anterior, su contenido en yodo es menor que el de los pescados marinos.

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