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Desde que nacen muchos niños muestra una conducta osada y
hasta temeraria mientras que otros son más bien tímidos.
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En este sentido, muchos padres de familia se
inquietan, ya que consideran la timidez como un verdadero problema. Sin embargo, ésta sólo debe ser motivo de
preocupación cuando interfiere con el desarrollo social del niño haciendo que
le resulte difícil hacer amigos, rechace invitaciones a las fiestas de sus
compañeros y no quiera participar en las actividades deportivas.
Si no se procura una pronta solución, este tipo de timidez
puede convertirse en un verdadero obstáculo cuando el niño crece haciendo
difícil su interacción con otras personas.
Por ello, se presentan a continuación una serie de técnicas y
recomendaciones que pueden ayudar a superar esta conducta.
- No debe etiquetar al niño. No debe etiquetar al niño como tímido, ya que
él pudiera percibir esta conducta como parte de él. Por esta razón, es mejor enfocarse en las
veces en que el niño ha sido más social. Otra sugerencia consiste en usar palabras que proporcionen
connotaciones positivas de su comportamiento como, por ejemplo, que es
precavido o cuidadoso.
- No regañar al niño. No es conveniente regañar o hasta castigar al
niño por ser tímido. Un mejor enfoque consiste en preguntarle las razones de su
conducta. Por ejemplo, podría preguntar
¿Quieres jugar con tus amigos más tarde? ¿Por qué no ahora?
- Propiciar encuentros sociales seguros. Se debe fomentar las visitas sociales
especialmente si el niño pareciera que está dispuesto a tener cierta amistad
con algún chico en especial de esta forma hará más cómoda las experiencias
sociales reduciendo así alguna ansiedad que pueda sentir.
- Ser sociable uno mismo. Es importante que los padres den ejemplo de
sociabilidad y que el niño vea desde pequeño que se invita a amistades a la
casa, ya sea para juegos de mesa o simplemente para cenar. Aunque estas actividades pudiera ser difícil
de organizar cuando ambos padres trabajan, se requiere que el niño se vaya
acostumbrando a un ambiente con otras personas, para que la experiencia no
resulte tan atemorizante
- Quedarse cerca de su hijo. Si se asiste a una reunión social con un niño
muy tímido, es importante que el padre sostenga la mano del niño y empiece a
hablar con otros niños (si están presentes) hasta que su hijo también empiece a
hablar. De esta forma la está brindando apoyo y seguridad lo que reduce el
temor que pudiera sentir.
- Alentar al niño a hablar en casa. Se podría establecer
durante el día un tiempo para que el niño cuente una buena noticia o relate
algún acontecimiento positivo que ha tenido.
Es necesario escucharlo sin juzgarlo y reconocer sus sentimientos; lo
importante es compartir con él sus experiencias lo cual contribuirá al logro de
su autoseguridad.
- Averiguar sus intereses. Es necesario que el padre de un
niño tímido investigue cuál actividad disponible en la comunidad puede despertar
su interés desde lecciones de natación hasta teatro infantil, pero no debe ser
una elección impuesta ya que podría ser contraproducente. Debe ser seleccionada por el niño.
- Buscar el apoyo del maestro. Se le debe indicar al maestro que se está
buscando actividades que ayuden al niño
a sentirse más cómodo en su interacción con los demás. De esta manera, el maestro puede ayudar para
que el niño tímido pueda salir del rincón y se integre al grupo o inclusive puede
proporcionarle como pareja de un compañero que sea más abierto.
- Hablar sobre un nuevo evento. Si el niño tendrá que enfrentar situaciones
nuevas como un cambio de escuela o de vecindario, se debe hablar con él sobre lo
que va a suceder y de lo que verá y hará para que pierda cualquier miedo que
pudiera sentir. Igualmente, resulta recomendable visitar con el niño el nuevo
vecindario o la escuela, hablar con los maestros nuevos y hacer que conozca a
otros niños con el fin que se vaya familiarizando con el nuevo ambiente.
- No sentirse tenso.
Ante nuevas actividades o cambios los propios padres pueden sentir
ansiedad y pueden involuntariamente transmitir ese sentimiento a sus hijos
quienes lo percibirán y se sentirán temerosos.
Por esa razón, se aconseja que los padres permanezcan calmados e
informales cuando anuncien una situación nueva.
- Compartir las experiencias. Resulta positivo que los padres
relaten a sus hijos alguna experiencia o anécdota que han tenido sobre una
situación parecida a la que se puede enfrentar el niño y de cómo superó sus
inseguridades de esta forma el niño puede sentirse más confiado.
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