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El tartamudeo o disfluencia es un problema que puede afectarla vida social, escolar y hasta el autoestima de su hijo.
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Según investigaciones realizadas, el 90% de las personas que
tartamudean comienzan cuando tienen siete años.
Sin embargo, éstas pueden dejarlo de hacer gradualmente mediante
una terapia profesional con
entrenamiento en lenguaje y en oratoria.
Sin embargo, los padres pueden ayudar, de forma
complementaria, en casa para que su hijo supere este problema relativamente común. A
continuación algunas técnicas simples al respecto:
Hablar con lentitud, pausadamente y en forma clara. No
resulta conveniente que el niño escuche a un adulto hablar rápidamente, ya que
tratará de imitarlo, perderá coordinación y será contraproducente. Si los padres hablan de forma más lenta, brindarán
al niño el tiempo suficiente para generar su propia oratoria con facilidad y en
forma más suave.
Hacer la pausa que estimula. Los padres no deben ser precipitados al responder
a un comentario o pregunta de su hijo.
Es mejor que hagan una pausa de uno o dos segundos antes de responder. Esto contribuirá a la calma, disminuirá el
paso de la conversación y le facilitará al niño tartamudo seguir el final de la
conversación.
Establecer un tiempo especial para conversar exclusivamente
con su hijo. Aunque la vida de los padres sea un poco complicada debido a las
múltiples tareas que realizan, siempre deben destinar un tiempo para conversar
en forma mesurada con su hijo aunque sea de cinco o diez minutos.
Dejar que el niño hable sobre sus sentimientos. Cuando
separe algún tiempo para estar con su hijo, es importante que él dirija la
conversación. Los niños que están pasando por un periodo difícil de disfluencia
pueden tener muchos sentimientos y pensamientos que no fueron expresados y, en
esos momentos de tranquilidad, le puede proporcionar al niño la sensación de
seguridad que necesita para expresarse a sí mismo.
Usar el truco del salero. Para evitar los diálogos rápidos
durante la comida, la familia puede usar una técnica que involucra pasar el
salero y sólo el que lo tiene, habla. El
niño no tendrá que disputar el tiempo para ser escuchado y podrá con tranquilidad
decir lo que desea.
Evitar conversar simultáneamente Los padres deben tratar de no hablar sobre el
final de lo que el hijo esté pronunciando. Aunque a veces se sientan tentados a
hacerlo, ya que el niño no ha terminado de completar sus pensamientos; lo que
puede empeorar el tartamudeo.
Evitar que el niño sienta que debe ser perfecto. Los niños
que tartamudean necesitan saber que pueden cometer errores y que todo sigue
bien, ya que muchos de ellos se preocupan más por cómo hablan, que por lo que
dicen. Para evitar esta situación, es
necesario no exigirle tanto al niño para que éste aprenda que si se equivoca el
mundo no se acaba.
Evitar corregir constantemente al niño Muy relacionado con el punto anterior, los
padres no deben corregir de manera constante los errores en la dicción, puesto
que pueden empeorar los problemas de tartamudeo en el niño. Por lo tanto, se debe evitar cualquier
presión. Los niños desarrollarán
habilidades del lenguaje y dicción por sí mismos al escuchar conversar. No
necesitan crecer en hogares donde se invierte mucho tiempo aprendiendo
vocabulario y los nombres de todos los dinosaurios.
Hacer del maestro un aliado. Es importante que el maestro de
su hijo comprenda cómo manejar problemas de dicción. Dar informes en forma oral,
ser voluntario para responder en clase y leer en voz alta son cosas muy
difíciles para un niño tartamudo. El
maestro debe abrir la comunicación para que el niño se sienta cómodo.
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