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Las tareas propias de la actividad escolar siempre causanpreocupación a los padres y son motivo de disgustos para los alumnos, quienes
en lugar de verlas como una alternativa para aprender las perciben como un
castigo.
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Lo principal es que los progenitores entiendan que su papel
en este sentido debe ser de supervisores de la labor que realizan sus hijos, en
especial cuando son pequeños. Un alumno de tercer grado ya está capacitado para
hacer las cosas por su cuenta, por lo que su labor de papá o de mamá simplementeserá revisar que todo esté bien (especialmente las tareas escolares) o que los conocimientos fueron aprendidos.
Nunca haga la tarea de su hijo o hija, por más difícil que
sea, pues esto crea problemas de autoestima, dependencia e incapacidad de tomar
las decisiones propias, lo que se puede arrastrar hasta la edad adulta con
resultados negativos.
¿Qué hacer?
Lo primero es desechar la creencia de que todos los niños
aprenden igual, lo cual no es cierto pues cada quien tiene sus áreas fuertes y
débiles.
Por ello es muy importante identificar los aspectos débiles
o fuertes de su hijo en las áreas de memoria inmediata, memoria secuencial,
memoria auditiva y memoria visual, o sea detectar en qué es bueno el pequeño:
repitiendo lo que escuchó o vio, guardando una buena secuencia cuando narra lo
aprendido o recordando con facilidad lo que recién se le dijo.
Como siempre, habrá cosas que memorizar. Se recomienda
hacerlo de la manera más entretenida:
- Para
comprender una lectura es mejor que su hijo explique con sus propias palabras
lo leído, como si estuviera contando un cuento.
- Permítale
asociar fechas importantes con datos como su estatura, número de casa,
pisos de un edificio cercano, edad de sus hermanos.
Los materiales de apoyo como enciclopedias, diccionarios,
videos y computadoras son de gran ayuda.
Lo principal es fomentar una actitud positiva hacia el
estudio, que el niño o niña vea las tareas escolares como una oportunidad para practicar
lo aprendido y para compartir las cosas de la escuela con su papá y su mamá.
Nunca use las tareas como un castigo ni obligue a un niño enfermo, cansado, con
hambre o "con chicha" a hacer sus deberes. Mejor procure que vuelva
primero a un estado normal.
El rincón para estudiar
Muchas veces, el niño no quiere hacer la tarea porque se distrae mucho. Una buena forma de evitarlo es mediante la selección de un sitio para que estudie. El rincón debe estar bien acondicionado para que el niño o niña se sienta a gusto y que tenga
todo lo que necesita para realizar su labor sin interrupciones.
Esto no significa que haya que invertir mucho
dinero o contar con equipos sofisticados, solo tiene que
seguir las siguientes reglas básicas:
Menor ruido posible: Hay
que evitarlo pues causa distracciones que dificultan la concentración.
Lo mejor es buscar un rinconcito tranquilo de la casa donde el estudiante tenga
a mano su equipo de trabajo, se sienta cómodo y dispuesto a estudiar.
Excelente iluminación:
Es muy importante pues si la luz
es poca, desviada o, por el contrario, excesiva, la vista del niño puede verse
afectada al tener que hacer sus ojos un esfuerzo mayor e innecesario. La
iluminación natural será siempre la mejor, pero si se recurre a la luz
artificial lo más apropiado es instalar un fluorescente. También es importante
vigilar el lugar donde se coloque, pues si el niño es derecho, la luz debe caer
en forma directa desde el lado izquierdo y viceversa si es zurdo.
Buena ventilación: Además de ser necesaria para una buena
salud ayuda a mantener la mente alerta. Sin embargo, también hay que tener
cuidado con las ráfagas de viento, pues podrían hacer volar los papeles que se
necesitan o un trabajo recién terminado.
Implementos a mano:
Al hacer las tareas escolares, es fundamental tener a mano todo lo que se necesita
(lápices, marcadores, hojas,
borradores, crayolas), de manera
que el estudiante
no tenga que romper su concentración porque tiene que levantarse
continuamente.
Limpieza y orden: Antes de empezar los deberes y al
terminarlos el lugar de estudio debe
estar limpio y ordenado,
cada cosa colocada en su lugar y
lo necesario para el día siguiente
listo en la maleta.
Postura correcta: Es fundamental para un mejor rendimiento,
por lo que debe procurar que su hijo cuente con una silla de la estructura y
altura adecuadas, así como vigilar que se siente de la mejor manera, con la espalda
recta, las manos sobre mesa y los pies apoyados en el suelo, pues es la posición
más recomendada.
Ambiente tranquilo: es fundamental para la concentración. En
esto ayudan mucho los colores del lugar: los pasteles son los ideales, por lo
que hay que evitar los tonos fuertes que favorecen la agresividad.
No hay que:
-
Estudiar
con la televisión encendida.
-
Trabajar en
carrera para salir a jugar.
-
Comer
mientras se estudia.
-
Hacer los
deberes si se está muy cansado.
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