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La recuperación después de una enfermedad febril

                  

                  

La recuperación después de una enfermedad febril

Una vez el niño supera una enfermedad común con fiebre(como, por ejemplo, la gripe), empieza el período de recuperación que puede prolongarse de tres a cinco días.

 

Este período de convalecencia es importante, ya que el organismo del infante requiere recuperar todas sus energías principalmente el sistema inmunitario el cual debe recobrar su eficacia habitual.

Es importante observar que, después de recuperarse de una enfermedad, como la gripe el niño puede toser de nuevo lo cual no significa necesariamente que se trata de una recaída (una reactivación de la misma enfermedad), aunque, en casos escasos, puede ocurrir.

La recaída puede deberse a otros microbios con los que el niño ha entrado en contacto os cuales atacan con más facilidad, porque las defensas del pequeño están debilitadas, a causa de la reciente enfermedad.

Existen ciertas recomendaciones con el objetivo que el niño pueda fortalecer su sistema inmunológico y así se pueda recuperar sin problemas evitando las posibles recaídas:

  • Bañar al niño (cabello incluido) aunque no debe pasar mucho tiempo en el agua.
  • No someterlo a cambios bruscos de temperatura
  • No llevarlo a la escuela, al menos, durante los tres días posteriores a la desaparición de la fiebre
  • Procurar que el niño tome mucho líquido (agua, jugos de fruta, caldo de gallina) con el fin de que recupere el equilibrio de las sales minerales, alterado por los recientes episodios febriles.
  • Evitar la deshidratación del niño, en caso de haber tenido vómito y diarrea.  Para ello, se recomienda preguntar al pediatra si resulta adecuado dar al niño una solución que contenga  una mezcla  apropiada de sal, azúcar, potasio y otros elementos para ayudar a reemplazar los líquidos corporales perdidos.
  • No obligar que el niño permanezca en la cama todo el día, ya que podría resultar  contraproducente, puesto que el movimiento es beneficioso para el organismo.
  • Preguntar al pediatra sobre los alimentos más adecuados para que el niño recupere la energía.
  • Evitar  que el niño  pase  mucho tiempo frente al televisor o a los videojuegos, ya que podría tener alteraciones en el sueño que pueden, hacer más lenta, la recuperación.
  • No insistir para que el niño coma más de lo que se le antoja especialmente si la enfermedad ha causado vómitos o diarrea. Por ello, se recomienda respetar la cantidad de comida que el niño desea en cada momento, ya que él sabe regularse por sí solo.
  • Evitar los lugares cerrados y llenos de gente, como el bus, el supermercado o los centros comerciales, ya que el contacto con muchas personas expone al niño a un posible contagio de microbios.  Por esta razón, es preferible esperar a que el niño esté totalmente recuperado de su enfermedad.

 

 

 

 

 

 

 

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