Cómo manejar las rabietas de su hijo?
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Durante el desarrollo de su hijo
es muy probable que, en algún momento, le dé por gritar y dar patadas porque no
puede salirse con la suya, lo que se conoce como rabietas
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Este comportamiento es normal y es
que casi todos los niños pequeños tienen una rabieta de vez en cuando,
especialmente cuando tienen entre dos y tres años de edad.
Sin embargo, si se saben llevar, lasrabietas suelen disminuir en frecuencia e intensidad en torno a los cuatro o
cinco años.
Las rabietas suceden debido a queel niño se encuentra en una etapa de desarrollo donde está empezando a
separarse de sus padres y está luchando por conquistar su emergente
independencia
El niño está deseoso de tomar el control sin tomar en cuenta losriesgos y sus propias limitaciones y cuando el padre no le permite realizar lo
que desea, expresa su frustración de esa manera.
Usualmente las rabietas se pueden
anticipar y éstas siguen el siguiente orden:
- El niño
puede parecer más taciturno o irritable que de costumbre. No hay forma de que cambie ni con los cariños
ni jugando con él.
- Acto
seguido, el niño intentará hacer algo que está por encima de sus capacidades o
pedirá algo que no puede tener.
- Luego,
empezará a quejarse y a gimotear e insistirá una y otra vez. El niño
empezará a llorar cuando el padre o la madre le diga que “No”.
- A medida
que el llanto se intensifica, empezará a agitar los brazos y a dar patadas en
el aire.
- En muchos
casos el niño se tira al suelo o contiene la respiración siendo algunos niños
capaces de hacerlo hasta que se ponen morados o se desmayan.
- En este caso el padre de
familia no debe quedar asustado, ya que generalmente la respiración se
normaliza en cuanto el niño se desmaya y la recuperación es rápida y total.
Las rabietas también son una forma
de poner a prueba los límites que los padres le imponen. Es decir, cuando se pasa de la raya y usted
le pone control, responderá con una rabieta
En términos generales, después de
una rabieta el niño queda agotado y se duerme.
Cuando se despierta, suele estar calmado y se comporta de forma
tranquila y complaciente. Sin embargo, si el niño está enfermo o vive en un
ambiente lleno de tensión, es posible que la frustración vuelva a aparecer.
Cuándo acudir al pediatra
Consulte al pediatra si su hijo
presenta alguna de las siguientes señales de alarma:
- Las rabietas continúan o se
intensifican después de los cuatro años.
- El niño se ocasiona daño a sí
mismo o a terceras personas, o destruye propiedades ajenas.
- Las rabietas van acompañadas de
pesadillas frecuentes, dolores de cabeza o de estómago, mal humor constante.
desobediencia extrema, volver a orinarse cuando ya usaba el baño, negativa a
comer o a irse a la cama o ansiedad.
- Las rabietas terminan generalmente
cuando el niño se desmaya al aguantar la respiración durante mucho tiempo. (Verificar con el pediatra que estos desmayos
no tengan una causa física como, por ejemplo, la epilepsia). Si el pediatra
considera que las rabietas que tiene su hijo pueden obedecer a un trastorno
emocional grave, le remitirá a un psiquiatra infantil, a un psicólogo o a un
centro de salud mental.
Recomendaciones
- Trate que su hijo tome siestas
durante quince o veinte minutos para ayudarle a recuperar energías, lo que
reduce las probabilidades de que tenga una rabieta provocada por el
agotamiento, ya que se ha observado que
los niños que no hacen la siesta suelen tener más rabietas.
- Fije límites realistas y sea
consistente al cumplirlos. Actúe con una disciplina de modo equilibrado.
- Sea afectuoso, pero firme, y
reaccione de la misma forma cada vez que su hijo viole una norma.
- Asegúrese de que todos los adultos
que cuidan de su hijo le hacen respetar las mismas normas y siguen el mismo
enfoque disciplinario.
- Mantenga la calma cuando su hijo
tenga una rabieta.
- Trate de no explotar cuando se
enfada, ya que su hijo imitará su comportamiento.
- Hable con él de forma serena y
trate de distraerlo con comentarios del tipo "¿Qué estará haciendo ahora
el gatito?" o "Me parece que sonó el timbre de la puerta" pueden
servir para interrumpir su conductas.
- Puede suavizar su petición a su
hijo e indicar, por ejemplo, "cómete la cena" haciendo una mueca
divertida. Si su hijo no está extremadamente cansado o irritable, es más fácil
que esté dispuesto a obedecer si usted suaviza, con estos trucos, un poco la
disciplina.
- No debe sentirse culpable cada vez
que le diga "no" a sus hijos.
Si su hijo percibe en el tono de voz que usted tiene dudas o se siente
culpable, puede intentar aprovecharse de ello. Si usted tiende a ceder, el niño
hará más rabietas cuando no logre su propósito. No hay motivo para lamentarse ni
para disculparse por el hecho de hacer cumplir una norma. Usted tiene que dejar su postura bien en
claro. A medida que usted que su hijo
crezca, le podrá ir dando explicaciones simples y breves sobre las normas, pero
no dé explicaciones demasiado largas, ya que sólo conseguirá confundirlo.
- Cuando le pida a su hijo que haga algo en contra de
su voluntad, ayúdele con lo que tiene que hacer.. Si le pide que recoja sus
juguetes, ofrézcase a colaboración. Si le dice que no tire la pelota contra las
ventanas, enséñele hacia dónde la puede tirar. Es importante señalar que no se
debe dejar a un niño de dos o tres años solo en una habitación después de
haberle dado una orden dirigida a garantizar su seguridad
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