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Problemas que pueden surgir con el ombligo del recién nacido

6 septiembre 2011 No Comment

Durante el embarazo, el cordón umbilical es el que une el feto a la placenta materna, y mediante él llega oxígeno y alimento al nuevo ser.

Sin embargo, al nacer el niño, ya no requiere este cordón el cual es cortado y queda en su abdomen un pequeño fragmento o muñón que es necesario cuidar para que el área cicatrice bien, ya que, en caso contrario, podría convertirse fácilmente en la puerta de entrada para varios agentes patógenos que intervendrían en la causa de infecciones generalizadas graves o localizadas en otros órganos

Por ello, es necesario, hasta su completa cicatrización, que el ombligo se lave cuidadosamente con alcohol al 70% y se cubra con una compresa esterilizada que deberá cambiarse, por lo menos, una vez al día.

El resto del cordón no se cubrirá con el pañal, ya que podría contaminarse con las heces del niño. El bebé no se bañará hasta la caída total del cordón.

Señales de alarma
Es importante, durante este período de tiempo, poner atención si aparece las siguientes señales o alteraciones en la zona del ombligo:

• El cordón está pegajoso y supura demasiado.
• El color rojizo de la piel sigue extendiéndose, sobre todo en la zona que rodea el ombligo.
• Aparecen unos granitos cerca del ombligo, parecidos al acné.
• Supura sangre.

Estas señales pueden indicar la presencia de algunas de las dolencias que abajo se describen

Dolencias que se pueden manifestar en el ombligo del recién nacido
Onfalitis supurada
En la onfalitis supurada existe el primer signo del comienzo de una infección. Se aprecia alrededor del ombligo un enrojecimiento y endurecimiento de la piel, acompañado de supuración o secreción sanguinolenta y muy maloliente.

Cuando la infección está muy localizada en el ombligo, el tratamiento local suele ser suficiente. Sin embargo, cuando va acompañada de fiebre o decaimiento, es necesario consultar al pediatra inmediatamente para que decida el tratamiento a seguir. En este caso, existe el peligro de que algunas bacterias penetren en el cuerpo y produzcan una septicemia.

El médico controlará si existe una fístula (conformación casi tubular a través de la pared abdominal) y prescribirá pomadas que contengan antibióticos o unos polvos que reduzcan la inflamación.

Granuloma umbilical
Es una pequeña tumefacción, como una cereza pequeña. El ombligo elimina un ligero exudado que puede ser seroso o sanguinolento. Se recomienda llevar al niño al médico para que lo trate con nitrato de plata.

Hernia umbilical
Una hernia umbilical es una protuberancia indolora situada alrededor del ombligo y que alcanza, en ocasiones, un diámetro de 3 centímetros. Ésta es más frecuente cuando el cordón umbilical se ha infectado o si el bebé es prematuro; afecta al doble de niños que de niñas.

Cuando el niño tose, aumenta la presión interior en el espacio abdominal y el saco que contiene el paquete intestinal podrá abombarse hacia fuera. Si esta hinchazón es irreductible, existe el peligro de que algunas partes intestinales queden aprisionadas.

Más del 90 por ciento de las hernias desaparecen gradualmente a medida que los músculos del estómago del bebé se van fortaleciendo. En caso de que el bulto persista y el niño sea mayor de 3 años, habrá que consultar al pediatra, quien enviará al niño al cirujano para la realización de una intervención quirúrgica ambulatoria.

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