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Obesidad infantil y fiestas de fin de año

18 Diciembre 2012 No Comment

En la actualidad la obesidad infantil es un tema que nos resulta muy familiar; sólo es necesario observar en los patios de recreos en las escuelas, los parques y otros lugares donde se reúnen los niños. Incluso, la Organización Mundial de la Salud (OMS) habla de una epidemia de obesidad infantil en varias partes del planeta, y señala que merece la atención de los Gobiernos, las entidades privadas y también los padres.

En las fiestas de fin de año, el problema se puede agudizar debido a que es la época donde existe una gran abundancia de comidas ricas en grasas y azúcares.

Existen ciertas medidas que los padres pueden seguir en casa durante estas fiestas de diciembre.

Dar el ejemplo. Desde muy pequeños los niños no solamente repiten lo que escuchan de los adultos sino también lo que hacen. Los mayores tienen que sentirse responsables del peso saludable de sus hijos. Si como padres se come desmesuradamente, no se podrá exigir al hijos lo contrario. La mejor lección es el ejemplo.

Cuidar lo que se come fuera de la casa. Cuando planea visitar familiares, lo ideal sería comer en casa antes de salir, y en la casa ajena aceptar una fruta o un postre pequeño. En caso de que la cena sea en otra parte lo mejor es comer con moderación, no repetir y preferir los alimentos que aporten más nutrientes.

Tener mesura. Muchas veces el problema no es que el niño coma jamón, sino la cantidad en que lo hace. Los adultos cometen el error de pensar que los niños pueden comer todo lo que se les ponga por delante, pues son niños y eso no les hace daño. Es importante observar que los problemas de sobrepeso de muchas personas comenzaron en su niñez, ya que crecieron con malos hábitos de alimentación, entendiendo la comida como fuente de gratificación, al punto de no saber controlarse.

Involucrar los niños en la decisión del menú. Los niños pueden asistir al supermercado e incluso participar en la elaboración de recetas. Lo importante es que los padres los guíen para ayudarlos a escoger ingredientes saludables y variados. Tome en cuenta las frutas y los vegetales favoritos de sus hijos. Procure crear platos divertidos, coloridos pero con ingredientes saludables y cocinados de la mejor manera.

Preferir lo más saludable especialmente en diciembre. Esté muy vigilante sobre los dulces, los chocolates, ponches y sodas que en exceso solo aportan calorías innecesarias. Escojan las frutas, las nueces, almendras, el pavo y los jugos. Promuevan en casa el abundante consumo de agua.

Resistir las tentaciones, se aprende. Hable con sus hijos sobre la importancia de la comida, sin ella no podemos vivir, pero también de lo perjudicial que puede ser cuando se consume alimentos inadecuados y en excesos. Enséñeles aprestar atención a lo que comen, no comer de pie o sentado frente al televisor; dígales que la comida no es un consuelo cuando se está triste o se tiene un problema. Muéstrele que deben escuchar a sus cuerpos: si acaban de comer, ¿cómo es posible que digan que tienen hambre de nuevo? ¿No será más bien un antojo? Edúqueles sobre la diferencia. La mejor manera es siendo usted una persona comedida en su forma de comer y beber.

Tratar que los niños se muevan. Es importante supervisar las horas que pasan frente al televisor, con los videojuegos o en la computadora, y estimularlos para que de manera segura salgan a montar bicicleta, patinar y practicar otras actividades físicas. Juguetes que promueven ponerse en movimiento son una buena idea de regalo. Participen todos juntos en familia de estas actividades caminando en los parques o dando una vuelta por el barrio.

Inculcar que las fiestas de diciembre no son sinónimo de comida. Las celebraciones de diciembre no deberían tener como foco principal las grandes cantidades de comida. Procure involucrar a sus hijos en otras actividades para que vivan de otra manera el espíritu de la Navidad: participando en la decoración navideña; regalando a niños con menos recursos; escribiendo tarjetas electrónicas a familiares y amigos; asistir a villancicos y posadas.

No bajar la guardia después de las fiestas Durante todo el año la familia debe llevar en casa un plan de alimentación adecuada, tomando las mejores decisiones tanto a la hora de comer en casa como al momento de salir a un restaurante o aceptar una invitación. Si esa es la norma en el hogar, los niños podrán tomar mejores decisiones en todo momento.

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