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Muchas veces un niño puede correr a
la habitación de sus padres, principalmente a la hora de dormir porque teme al
coco o porque piensa que debajo de su cama hay un monstruo.
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Los padres deben comprender que
dichos miedos son normales, pero de su reacción dependerá si se van, permanecen
o empeoran.
Es importante observar, también, que
los niños pueden tener diversos miedos en diferentes etapas del desarrollo. Un niño de cinco años puede expresar que
sienten miedo de los fantasmas o monstruos, ya que, a esa edad, son más
imaginativos. Mientras que los niños
mayores a menudo se atemorizan por cosas que escuchan en la televisión como los
secuestros y los abusos.
Existen ciertas recomendaciones que
pueden ayudar a que los niños se sientan menos atemorizados como las
siguientes:
Ayudar a que usen su imaginación. Los
padres pueden hacer que el niño imagine algo a lo que teme, como una habitación
oscura o un perro, y entonces que se visualice a sí mismo entrando en esa
habitación o acercándose al perro sin que pase nada terrible. Debe practicarlo
varias veces hasta que finalmente se sienta cómodo.
Acercar a la realidad. Después de
que el niño ha practicado un acercamiento imaginario a sus peores miedos, los
padres deben ayudarlo a que lo haga en la vida real, pero en pequeños pasos. Se debe establecer situaciones en las que el
niño se sienta en absoluto control. Si el niño tiene miedo a los animales, por
ejemplo, se debe ir a una tienda de mascotas para que lo vea más de cerca.
Proporcionar información. El padre debe proporcionar información al niño
sobre lo que teme lo cual ayuda a desvanecer los miedos. Por ejemplo, si siente miedo a los
relámpagos, el padre puede regalarle un libro que explique de forma científica
este fenómeno. De esta manera pensará
diferente y ya no será algo aterrador.
Ofrecer confianza. Los niños
necesitan que se les diga que tienen muy poco que temer cuando tienen miedo
especialmente cuando los niños son mayores.
Armar al niño con una linterna. A la hora de dormir, que es cuando los niños
pueden manifestar más miedos, ya que las
criaturas ocultas de la noche supuestamente salen a aterrorizarlos, los padres
le deben suministrar una linterna para que se sienta menos indefenso y piensen
que tienen más control. Aun si el niño no la usa, sabe que la linterna está
cerca de su cama y que puede encenderla en el momento en que lo desee.
Ayudarse con el osito. El padre debe
pedir al niño que sostenga un osito de peluche u otro animalito con el que
pueda sentir protección. Esto también le da al niño un sentido de control sobre
las cosas que teme, reales o no.
Examinar lo que ve enla
TV. Los padres deben ser muy cuidadosos con
lo que sus hijos están viendo especialmente una hora antes de dormir. Se debe evitar los programas que incluyan
escenas sangrientas, de terror o violencia.
Usar ejercicios de relajamiento. El
padre puede hacer que su hijo practique respiraciones profundas o que imagine
un lugar tranquilo y seguro para que se relaje y se sienta menos temeroso. Para ello, puede hacer que el niño se
recueste y se imagine flotando en una nube o recostado en la playa, algo que pueda
ser relajante y divertido.
Establezca límites. En ocasiones esos
monstruos que temen los niños vienen a hacer símbolos de las cosas que están
sucediendo en sus vidas. Si el comportamiento del niño está fuera de control
durante el día, puede sentir que necesita protección de los monstruos en la
noche. En este caso, lo que necesitan es
una mejor estructura en sus vidas y más disciplina. Si se les permite pegar o
correr desenfrenados por encima de sus padres que, se supone, son
todopoderosos, es muy posible que tengan miedos nocturnos. Al volver a tomar el control, puede ayudar a
poner a descansar esos temores.
Contar historias especiales para ir
a dormir. Como la mayoría de los niños tienen miedo de cosas que no pueden
controlar, antes de acostarlos se recomienda contarles historias que hablen
sobre personajes que cumplen tareas difíciles o que superan sus temores.
Hacer un plan. Los niños se sienten
seguros cuando tienen un plan. Por ejemplo, si el niño teme que se enciende la
casa donde vive, se le puede comprar una escalera de escape y practicar durante
una semana, cómo podría escapar en caso de fuego lo cual le dará gran confianza
y el miedo desaparecerá completamente.
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