Cuidado con los medicamentos que proporciona a sus hijos ya que podría ser peligroso
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Muchos padres de familia
suministran, con la mejor intención, medicamentos que ponen en riesgo la salud
y hasta la vida de sus hijos.
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Algunos padres, cuando sus hijos
expresan que tienen algún dolor, comienzan a administrar medicamentos de manera
indiscriminada y, peor aún, sin consultar previamente con el doctor.
Muchas madres, por ejemplo, al
observar que sus hijos están sufriendo de vómitos, dolor de estómago, repugnancia ante los
alimentos o un ataque de estreñimiento, dan a sus hijos medicamentos sin
considera que éstos mismos síntomas se pueden presentar al inicio de un ataque
de apendicitis. En ese caso, el laxante
puede empeorar la situación
La aspirina es otro medicamento
que las madres suministran mucho a sus hijos cuando éstos tienen dolor de
cabeza sin saber que puede resultar peligrosa al provocar, en ciertas dosis,
una afección conocida como Síndrome de Reye, la cual desata, entre otros síntomas,
convulsiones muy severas.
Además, el uso frecuente de la
aspirina puede causar trastornos estomacales y digestivos ya que este
medicamento tiende a aumentar la secreción de los jugos gástricos provocando
irritación y acidez estomacal. Esta acidez con el tiempo puede llegar a afectar
las paredes del estómago o del duodeno y en consecuencia, ocasionar úlceras o sangramientos internos.
Por ello resulta positivo que si
la madre observa que su hijo no tiene un buen semblante y sospecha que tiene
alguna posible afección, consulte siempre con el médico
A continuación les presentamos
algunas recomendaciones con respecto a los medicamentos y la seguridad y
bienestar de su hijo:
No suministre a su hijo
medicamento alguno (por inofensivo que parezca) sin haber primero consultado al
pediatra aunque su hijo lo haya tomado con anterioridad.
Para que el pediatra pueda
administrar el mejor medicamento, requiere que usted haya prestado mucha
atención a los síntomas de su hijo. Por
ello, se requiere una descripción detallada y objetiva de ellos y de todo tipo
de variaciones que observe (aunque éstos aparentemente no tengan relevancia).
Cuando visite al pediatra, debe
tener a mano una lista de todas los medicamentos que está tomando su niño, ya
que existen medicamentos que no deben tomarse juntos.
Cuando el pediatra le indique el
nombre del medicamento que prescribe a su niño, usted debe preguntar cómo
administrarlo (después de la comida, con un vaso de leche o después de cuántas
horas) y cuáles son sus posibles efectos secundarios.
No se recomienda almacenar
medicamentos que el niño haya tomado con anterioridad, ya que éstos pueden
caducar o, peor aún, pueden ser ingeridos accidentalmente por su hijo siendo
ésta una de la causa de muchos accidentes fatales. Si, por alguna razón, debe conservar
algún medicamentos, debe verificar que
la etiqueta se lea claramente, el nombre del producto, la dosis, la fecha en
que fue expedido por la farmacia y el nombre del médico que lo recetó.
Debe seguir fielmente las dosificaciones
especificadas por el pediatra Si ha
recomendado administrar un medicamento
durante 10 días, no debe suspender ni interrumpir el tratamiento aunque
observen mejoras en su hijo y si el medicamento prescrito es un líquido, debe
suministrar la medida exacta indicada por el pediatra.
Si tiene alguna duda sobre el
medicamento que le ha prescripto el doctor, debe preguntar de inmediato. Usted tiene derecho a saber con exactitud lo
que tomará su hijo.
No confíe en el hecho que un
determinado medicamento que ha tenido buenos resultados con un niño que usted
conoce, también lo tendrá con su hijo, ya que cada organismo suele reaccionar
de modo diferente y a la menor señal de algún trastorno, debe acudir con
urgencia al pediatra.
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