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                                           La laringitis en los niños

 

La laringitis en los niños

La laringitis aguda, o laringotraqueitis, es una enfermedad infecciosa que afecta a las vías respiratorias de los niños produciendo una obstrucción aguda de la vía superior.

 

Repercute, principalmente, en niños pequeños. La mayoría de los pacientes con laringitis son niños de entre 3 meses y 3 años y tiene mayor incidencia en los meses fríos.

Ocurre cuando existe una inflamación aguda de la laringe, que está ubicada en la parte superior de las vías respiratorias, la parte que va de la garganta (faringe) a los pulmones (tráquea). La laringe contiene las cuerdasvocales y, cuando éstas resultan inflamadas o infectadas, se hinchan y producen la afonía. Al inflamarse la laringe se disminuye el calibre de la vía aérea del niño, produciendo entonces los síntomas de dificultad respiratoria.

Usualmente la  laringitis es causada  por una infecciosa aguda por virus (parainfluenza, influenza, VRS, adenovirus…).

Existen, igualmente, algunas laringitis producidas por otro tipo de infecciones como algunas bacterias que son mucho menos frecuentes y, asimismo, existe la laringitis espasmódica aguda, la cual no está producida por infecciones y, excepto en que no asocia fiebre, en el resto es clínicamente indistinguible de las laringitis infecciosas.

Entre sus síntomas más comunes estàn:

  • Ronquera (afonía y disfonía)
  • Tos metálica
  • Fiebre que suele no ser alta
  • Ruido parecido a un pitido o un silbido que se produce cuando el niño intenta respirar
  • Llanto característico disfónico (en niños pequeños)

       

Acudir al doctor de inmediato

Se trata, habitualmente, de un cuadro benigno y de buena evolución, con una recuperación total en, aproximadamente, una semana.  Sin embargo, puede que se presenten  signos de alarma que requieren que el niño debe ser atendido de manera más rápida:

  • Si los labios o la cara aparecen de color amoratado o azulados (cianosis)
  • Si la fiebre no se controla con antitérmicos habituales ni medidas físicas como baños de agua tibia o compresas frías
  • Si aparece rechazo absoluto de la alimentación o los líquidos
  • Si el niño aparece cada vez más decaído o llamativamente agitado
  • Si hay empeoramiento progresivo de la dificultad respiratoria: estridor intenso, incluso en reposo, aumento de la frecuencia respiratoria, tiraje, aleteo nasa

 

Recomendaciones

Existen unas medidas sencillas, que pueden ser realizadas en el domicilio, y que ayudan a mejorar los síntomas:

Mantener humedad ambiental elevada, sobre todo durante la noche, con ayuda de depósitos de agua en los radiadores, humidificando el ambiente e, incluso, en ocasiones, abrigar al niño.

Ofrecer las tomas de alimentos en menor cantidad y mayor frecuencia

Ofrecer abundantes líquidos entre las tomas

Mantener al niño tranquilo, intentando evitar que se agite o que llore

Acostarle “boca arriba” y en posición levemente semiincoporada. Para elevar la cabecera de la cama podemos introducir alguna calza bajo las patas, o introducir algunas mantas dobladas bajo la parte superior del colchón.

Nunca mediante almohadas o cojines y teniendo siempre especial cuidado en no doblar al niño, pues esto nos empeorará la dificultad respiratoria. Se inclina el plano de la cama, no el del cuerpo del niño.

 

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