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La encopresis o incontinencia fecal es unacondición médica que se caracteriza por la ausencia del control en la defecación
después de los cuatro años de edad.
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Este trastorno, más común de lo que cree, afecta alrededor del 2% de la poblalión
infantil siendo los varones quienes lo sufren con mayor frecuenciaMuchos padres lo asocian únicamente a causas emocionalesdesconociendo que éste también se encuentra relacionado a algún factor físico. Este error los conduce a ocultar el
padecimiento a los médicos y no darle la importancia que requiere.
Incluisve algunos padres, para evitar la situación incómoda
que produce este transtorno, privan al niño de realizar múltiples actividades
propias de su edad como juegos al aire libre o compamentos lo cual hace más
daño al niño que el propio trastorno.
Con el fin de buscar una solución, es importante que los
padres sepan que, la mayoría de las veces, la incontinencia fecal es el
resultado de una constipación crónica.
Debido a la acumulación de las heces fecales, se provoca el estiramiento
excesivo de los tejidos del colon lo que hace que los nervios receptores no
captan determinadas señales que deben enviar para que los músculos puedan
contraerse expulsando los residuos del intestino sin que el niño lo pueda
controlar.
Sin embargo, es conveniente preguntarse ¿Por qué ocurre la
constipación o estreñimiento durante la infancia? Según varios estudios, la constipación es el
resultado de hábitos inadecuados de alimentación en el hogar como por ejemplo la deficiencia de
fibras; y cantidades excesivas de productos lácteos, chocolates y otros
alimentos astringentes.
Sin embargo, no en todos los hogares donde predominan estos
hábitos de alimentación, hay niños con incontinencia fecal. Por ello,
los expertos señalan que este trastorno es producto no sólo de la
constipación sino también a la falta de control de los esfínteres (los músculos
circulares que cierran y abren un orificio natural) y de factores emocionales.
Otros factores biológicos que se presentan con menor frecuencia
en la incontinencia fecal son una fisura anal dolorosa, diarreas crónicas
provocadas por la intolerancia a ciertos alimentos, y gastroenteritis o colitis
ulcerosa. Todas estas condiciones
médicas pueden dificultar el movimiento espontáneo de los intestinos; crear o
agravar la constipación, y afectar el control del esfínter y los músculos
anales.
En cuanto a los factores emocionales, los expertos aseguran
que es esencial el período de adiestramiento de los esfínteres (durante el
cual, los padres enseñan a los pequeños a controlar la micción y la
defecación). Sin embargo, si este período
está matizado por el estrés (padres que emplean estrategias coercitivas) o si
durante esta etapa, se producen circunstancias o hechos traumatizantes (como el
divorcio de los padres o la muerte de un familiar cercano) y el niño tiene los
factores físicos antes mencionados, es probable que se le presente la
incontinencia fecal.
Una situación que puede resultar desencadenante de la
incontinencia fecal es la entrada a la escuela La integración al ambiente y a la disciplina
escolar en conjunto con el reducido tiempo que puede permanecer un niño en el
baño de la escuela o el temor a ser visto por otros, precipitan la aparición
del problema.
Además, con la entrada al medio escolar existe una variación
en el régimen de vida lo que hace que el niño permanezca más tiempo dentro del
aula y limite la actividad física cuasando muchas veces pereza intestinal y constipación.
Observando todo lo anterior, algunos padres se preguntarán
¿Qué podemos hacer al respecto?
A continuación detallamos los pasos que son recomendables
que los padres realicen:
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Consultar con un doctor para que éste proceda a ordenar los
exámenes médicos necesarios para el niño.
Éstos pueden incluir los rayos X del abdomen y el recto, análisis de
laboratorio para descartar agentes bacterianos o parásitos, y la intolerancia a determinados alimentos.
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Readiestrar al niño con relación al control del esfínter
anal (en caso en que se haya diagnosticado incontinencia fecal)
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Tratar de crear en el niño un hábito en cuanto a ir al
baño. Con este fin, se intentará que el
niño evacué sus intestinos, dos veces al día, durante 10 minutos en períodos
fijos.
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Proporcionar al niño una dieta estricta, rica en fibras (con
la adición de algún aceite mineral o compuesto, que propicie la evacuación de
los intestinos).
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Buscar el consejo y la orientación de un profesional para
superar los múltiples conflictos y problemas emocionales que esta enfermedad
puede provocar en en el niño.
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Procurar la cooperación que puede brindar la escuela, en
especial, a la hora de manejar adecuadamente las reacciones de los restantes
niños ante los accidentes y episodios de incontinencia
Recuerde que el apoyo y la comprensión son necesarios para
enfrentar la encopresis y no se olvide de buscar el mejor tratamiento para su
hijo.
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