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¿Ese bultito será una hernia?

28 diciembre 2012 No Comment

hernia infantilPor lo general, cuando se escucha hablar acerca de las hernias, inmediatamente surge la idea de una afección provocada por movimientos demasiado bruscos, ejercicios violentos o por el levantamiento de grandes pesos.

Sin embargo, la manifestación de las hernias infantiles constituye un problema bastante común al que los padres deben prestar mucha importancia.

¿Cómo se identifica una hernia infantil?

Una hernia es una protuberancia que se presenta en una parte de un órgano del abdomen la cual puede salir parcialmente del mismo a través de una abertura anormal que se produce en el tejido debilitado de la pared abdominal.

Generalmente, la hernia que brota es un repliegue del peritoneo (o intestino) el cual se encuentra contenido en el llamado saco hemiario (también conocido como bolsa del peritoneo).

Entre las características que distinguen la manifestación de una hernia se encuentran las siguientes:
■ la aparición del abultamiento justamente en la región donde ésta se forma, y
■ su repliegue en el abdomen, volviendo a salir cuando se realiza alguna fuerza o, simplemente, cuando se tose.
Sin embargo, existen casos en que esta protuberancia no puede entrar en el abdomen y cuando esto ocurre, se habla de una hernia irreductible.

Tipos de hernia infantil

Los dos tipos más comunes de hernias infantiles son los siguientes:
■ la hernia inguinal, y
■ la hernia umbilical.

La hernia inguinal debe su nombre al lugar donde suele manifestarse: la ingle (es decir, la depresión angulosa donde se une cada muslo con el abdomen).

Aunque no es lo más común, las hernias inguinales pueden ser un fenómeno congénito (o sea, que se manifiestan desde el nacimiento).

De acuerdo con los estudios médicos que se han llevado a cabo se sabe que:
■ Este tipo de hernias se encuentra presente en un 5% de los recién nacidos, y
■ su incidencia se incrementa aún más en los niños prematuros.
Del mismo modo, las estadísticas han mostrado que:
■ esta deformación es más frecuente en los varones que en las hembras pues casi diez veces más niños que niñas desarrollan hernias inguinales.

La hernia inguinal congénita (que se forma durante el período de gestación) tiene lugar con el desarrollo de los órganos genitales, precisamente cuando los testículos o los ovarios se mueven de su posición normal.

Asimismo, una historia familiar con antecedentes de esta condición incrementa la probabilidad de que una hernia esté presente en un recién nacido. También, como un dato interesante, usted debe saber que tanto los varones como las hembras tienen mayores probabilidades de desarrollar hernias en el lado derecho que en el izquierdo.

Asimismo, si el niño desde su nacimiento ya presenta una hidrocele, ésta suele desaparecer aproximadamente al año de nacido el bebé sin necesidad de realizar la cirugía.

La cirugía es una alternativa para la hernia inguinal

El tratamiento para la hernia inguinal es la cirugía y, aunque la aplicación de este recurso conlleva los riesgos inherentes de la anestesia, por lo general, el procedimiento resulta sencillo.

Una vez que la hernia es detectada, debe efectuarse la intervención quirúrgica de inmediato. De esta forma, se evitan complicaciones serias como su estran-gulamiento (es decir, cuando la hernia no entra nuevamente en el abdomen) lo cual hace que ésta aumente su tamaño y resulte más dolorosa.

Aproximadamente, una tercera parte de los varones que presentan hernia inguinal desarrollan una hidrocele (es decir, la presencia de líquido en el área circunscrita en la túnica vaginal del testículo y en el cordón esper-mático). De ese modo, si existe una hidrocele asociada con la hernia, la misma debe ser removida durante la operación. Sin embargo, esta afección también puede desarrollarse sin la presencia de una hernia inguinal.

La hernia umbilical suele desaparecer por sí sola

Las hernias umbilicales no representan un problema serio y sólo en situaciones especiales, éstas llegan a estrangularse (o a una ruptura). Comúnmente, este tipo de hernia tiende a desaparecer a partir de que el niño cumple los tres años de edad sin necesidad de un tratamiento específico.

Sin embargo, si una hernia umbilical no se cierra una vez que el niño ha llegado a la edad de cinco años, es recomendable la aplicación de la cirugía la cual puede resultar un procedimiento más complicado que en el caso de una hernia inguinal y, a su vez, requiere de una estancia más prolongada del niño en el hospital.

Los casos en que se requiere aplicar la cirugía son poco comunes y, generalmente, este procedimiento se realiza:
■ cuando el abultamiento se extiende en exceso,
■ en aquellos casos en que se producen irritaciones de la piel debidas al rozamiento que presupone este tipo de abultamiento.
No obstante, la tendencia natural de las hernias umbilicales es a cerrarse por sí mismas.

Por supuesto, como las hernias umbilicales son congénitas, no existe una forma de prevenir que se manifieste esta condición.
Sin embargo, ¡usted puede evitar que una hernia se convierta en un problema serio para la salud de su hijo!

Para ello, ante cualquier posibilidad de que se manifieste una hernia, ¡acuda en busca de la opinión del especialista! ¡Sólo él tiene la última palabra!

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