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Muchos padres de familia se preocupan por los llamados dolores de crecimiento, ya que el niño se queja de dolores de piernas o
brazos.
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Sin embargo, ¿Qué son
exactamente los dolores de crecimiento? y ¿Éstos son normales?
Los dolores de crecimiento son unos dolores sordos y punzantes que usualmente aparecen en las pantorrillas o en la tibia (aunque
también puede presentarse desde el codo hasta el hombre) y afectan al niño por
la noche al dormirse y, a veces, le hacen llorar. El niño es incapaz de
concretar dónde le duele. Pasado cierto tiempo, estos dolores desaparecen,
aunque pueden retornar.
Existen estadísticas que demuestran que esta molestia afecta
alrededor de un 20% de niños de entre los 5 y los 12 años y, aunque hay muchos
médicos que dicen que se debe a la actividad física, otros indican que se trata
un estiramiento tanto del hueso como del músculo.
Usualmente estos dolores ocurren en los niños intranquilos,
impulsivos o nerviosos y también parece que existe cierto componente genético,
ya que los padres de niños que sufren este tipo de patología también recuerdan
haber pasado por la misma situación.
Remedios caseros en caso del dolor de crecimento
Practicar un masaje con suavidad en el lugar de la pierna o
brazo donde duela. Poner talco o aceite de almendras en las manos para que se
deslicen mejor.
Aplicar compresas tibias con agua y zumo de limón para
aliviar los dolores.
Aplicar calor seco de forma local con un saquito térmico.
Preparar un baño con agua caliente para el niño lo que
calmará las molestias.
Situar al niño boca abajo y flexionar suavemente la pierna
que le duele llevando el tobillo hacia las nalgas, sin hacer presión. Mantener
la posición durante 10 segundos.
Recomendaciones
Proporcionar una alimentación rica en calcio para evitar
cualquier tipo de carencia durante el crecimiento de tu hijo y además ayuden a
que los huesos "se estiran" de forma adecuada. El calcio se obtiene no sólo de la leche y sus
derivados sino también de las verduras como espinacas, coles, judías verdes,
alcachofas o puerro.
Fomentar en el niño la realización de ejercicio físico, ya
que contribuye al desarrollo adecuado de los huesos en cuanto a su mejora de densidad
y fuerza ósea.
Debido a que las piernas y los brazos también pueden dolerle
por causas diferentes al crecimiento, es importante consultar con el pediatra
en los siguientes casos:
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Dolores muy persistentes.
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Si aparecen a cualquier hora del día y con intensidad tan
fuerte que le impide realizar sus actividades.
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Tiene dificultades para caminar, se siente débil o aparece
fiebre.
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Cuando se note enrojecimiento o hinchazón en el lugar donde
duele.
En el caso de que el niño tenga el pie plano, ya que se podría
haber fracturado un tendón por apoyarlo mal.
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