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Muchas mujeres (alrededor del 10 por ciento de las madres)
después de dar a luz, se sienten triste, apática y hasta irritable.
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A esa condición se le llama depresión
posparto o lo que se conoce en inglés como 'Maternity blues',
Sin embargo, es importante señalar que, aunque la depresiónposparto usualmente aparece en los primeros días tras dar a luz, no siempre es
así, ya que puede surgir a lo largo de los 12 meses siguientes.
Se desconoce su causa exacta, aunque algunos estudios
apuntan que los cambios hormonales tras el alumbramiento (caída brusca de los
niveles de estrógenos y progesterona) pueden ser el origen principal de esta
condición. Los problemas con la tiroides
(hipotiroidismo o hipertiroidismo) tras el embarazo, también pueden ocasionarla.
Las mujeres que corren mayor riesgo de sufrir de depresión
posparto son aquellas que
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Han pasado por una depresión o por otro trastorno
psicológico.
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Tiene un familiar con antecedentes de depresión (posparto o
de otro tipo).
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Es muy sensible a los cambios hormonales (por ejemplo, sufre
un síndrome premenstrual acusado).
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Se encuentra confrontando una difícil situación económica o
crisis con su pareja
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Es madre primeriza y además tiene un carácter perfeccionista
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Tiene el bebé un temperamento difícil o inconsolable.
La depresión posparto presenta una serie de síntomas
(emocionales y físicos) como los siguientes:
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Pérdida de interés en el bebé o preocupación obsesiva por el
bebé.
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Cambios en los patrones de sueño (mucho sueño o insomnio).
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Dificultad para comer o excesivo apetito.
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Si una madre presenta más de tres de estos síntomas, debe
procurar consultar a su médico, pues puedes estar pasando por una depresión
posparto sin saberlo.
Además de los tratamientos que pueda suministrar un doctor
que incluye medicamentos compatibles con la lactancia, es importante un buen
apoyo sociofamiliar para salir de la depresión.
Es necesario que los familiares y la pareja ayuden a la
mujer con depresión posparto con las tareas domésticas y con el cuidado del
bebé (pasearlo mientras la mujer descansa, ocuparse del baño...). Ellos no
deben recriminarla ni juzgarla negativamente.
Además, resulta positivo que la madre amamante, ya que
experimentará sentimientos de valía y cercanía hacía su hijo, lo que ayuda en
la recuperación. Sin embargo, no se le debe
obligar a dar el pecho cuando ella no lo desea, ya que puede empeorar mucho el
problema.
Además de acudir a un especialista, la madre puede seguir pequeñas
rutinas para mejorar su estado anímico como:
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Hablar con otras mujeres sobre cómo se sienten en su rol de
maternidad.
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Descansar todo lo posible principalmente cuando el bebé duerma.
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Plantear metas realistas y no querer hacer todo a la vez
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Pasear al aire libre con otras madres
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Buscar un espacio y un tiempo para realizar alguna actividad
que te resulte especialmente gratificante.
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Pedir la colaboración de la pareja o familiares.
No existe forma de prevenir la depresión postparto, pero si
la mujer considera que se encuentra en un grupo de riesgo, debe comentarlo
desde el principio con el médico para incrementar la vigilancia sobre su estado
anímico.
Si esta depresión no es tratada, hay más riesgo de que se
recrudezca o agrave evitando así que la madre disfrute de la maternidad, una
etapa tan hermosa en la vida de toda mujer.
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