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Cuidado con las mochilas escolares

22 febrero 2013 No Comment

En la mayoría de los casos los niños tienen que llevar en sus mochilas una gran cantidad de libros, cuadernos, carpetas, entre otros lo que causa que cargen un peso excesivo sobre sus espaldas.

Esta situación constituye un factor de riesgo de futuros problemas con la espalda.  A continuación algunos de ellos:

Lordosis compensatoria: El niño puede inclinarse hacía atrás por el peso, lo que puede alterar el movimiento de la columna, produciéndose un excesivo pronunciamiento de la curvatura lumbar de la misma y provocar fracturas por estrés.

Cifosis: Se produce una mayor inclinación hacia delante, torciendo los hombros y provocando una postura más redondeada en la parte superior. La cifosis provocará que el niño levante la cabeza para poder ver correctamente, tensio-nando los músculos de la columna y el cuello. Puede provocar daño en los nervios del cuello.

Escoliosis: Si usan la mochila en un solo hombro, pueden caminar inclinándose hacia un lado y en casos extremos se pueden ocasionar desviaciones en la columna. Es más habitual el experimentar dolor en el cuello.

Además, si las correas de la mochila son muy pequeñas pueden presionar los músculos del cuello, los hombros y potencialmente provocar daño en los nervios del área de los hombros.

Sin embargo, no se debe pensar que los carritos son la opción en este caso. De hecho, según estudios realizados, se aconseja más el uso de la mochila que el del carrito, ya que éstos pueden ser más incómodos para subir o bajar escaleras.

La fuerza que el niño hace al tirar del carrito no es uniforme, sino que carga normalmente más de un lado que de otro. Además, estos carritos no suelen ser aceptados por los niños más mayores y adolescentes.

Lo importante es escoger la mochila adeuada y usar de forma conveniente. A continuación algunos consejos al respecto:

En busca de la mochila perfecta

En primer lugar,  los padres no se deben dejar convencer rápidamente por los antojos del pequeño; claro está que la mochila debe ser de su agrado, pero también se tienen que tomar en cuenta ciertos aspectos como los siguientes:

El material en el que está confeccionado, el tamaño y cuánta capacidad tiene

El armazón tiene que ser semi-blando, anatómico y modificable.

Con dos tirantes anchos para ambos hombros, acolchados y extensibles para llevarlos tensados, manteniendo la mochila alta y pegada en su parte superior. Si son estrechos y se clavan en los hombros pueden interferir con la circulación sanguínea.

La mochila debe guardar relación con la altura y edad del niño.  En este sentido, su tamaño será igual o inferior al del torso del niño, para no sobrepasar su eje de gravedad (2a vértebra lumbar).  Es importante observar, en este aspecto, que existen padres que adquieren mochilas de mayor tamaño, con la intención de que se pueda aprovechar a lo largo de diferentes años escolares. Esta decisión es un error muy común, pues mientras más capacidad posea la mochila, más posibilidades hay de que tenga sobrepeso y pueda afectar en la zona lumbar del pequeño.

Para ayudar a a distribuir el peso entre los grupos musculares, tendrá un cinturón acolchado que se abroche a la altura del abdomen o el pecho.

Su uso adecuado

Verificar que el niño solo lleve los útiles escolares necesarios al colegio o, en tal caso, se debe asegurar que la mochila no pese más del 10% de su peso corporal, en relación con la edad del niño.

Colocar los objetos de más peso al fondo y pegados a la espalda.

Enseñar a los pequeños el uso correcto de la mochila: que no se acostumbren a utilizarla todo el tiempo de medio lado, ya que se produce asimetría en la carga, se levanta un hombro y se flexiona lateralmente la columna.  Tampoco lo debe llegar en una posición muy baja, . Igualmente, se deben incentivar a tener una buena postura.  Otro aspecto importante es que los niños sepan cómo tomar la mochila.  Es decir, con las dos manos, doblando las rodillas e inclinandose para levantarla y al final dejar caer con los brazos hacia atrás.

Solicitar al colegio la instalación de casilleros asignados a cada uno de los estudiantes. De este modo también se puede reducir considerablemente la afección del peso de las mochilas.

Se pueden corregir los dolores de espalda

Si son detectados temprano y se cambian los hábitos, el dolor de espalda puede reducirse o eliminarse. Si el niño ha tenido alguna lesión previa en la espalda y pone menos carga en la mochila, el dolor de aquella también podrá reducirse.

Ante un niño con dolor de espalda que se mantenga más de un día o que repita sin causa traumática conocida, es recomendable acudir al pediatra.

Recuerde que las mochilas escolares, si se usan bien, están correctamente estructuradas y son revisadas diariamente por los padres, no son perjudiciales.

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