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Qué hacer cuando el niño descubre el sexo? (Primera parte)

13 Mayo 2011 No Comment

Está comprobado científicamente que las sensaciones y las situaciones que vivimos durante nuestros primeros seis años de vida, quedan profundamente grabadas en nuestra mente

Por ello, es obligación fundamental de los padres orientar al niño de una manera positiva en el instante en que éste descubre el sexo para que desde un principio lo considere como algo normal, sano, y que al llegar a la edad adulta, sus relaciones sean satisfactorias.

Entre los 3 y los 6 años de edad, surge una curiosidad floreciente por el sexo opuesto que lleva a las primeras manifestaciones sexuales. Esto es fácil de comprobar por el interés muy normal que todos los niños muestran por su órgano genital, así como por las comprometedoras preguntas que hace sobre cómo nació y sobre la diferencia anatómica entre el hombre y la mujer.

Más significativo aún, el niño demuestra su inclinación sexual al querer sustituir, de forma inconsciente, al padre o a la madre, y monopolizar el afecto exclusivo del progenitor del sexo opuesto. ¡En esta fase, la actitud positiva y la comprensión de los padres debe desempeñar un pape! vital!

Esta teoría del despertar sexual del niño a una edad tan tierna no es nueva.  Sigmund Freud, el Padre dela Siquiatría moderna, la descubrió hace muchas décadas en los análisis siquiátricos que hacía a sus pacientes neuróticos. A esa primera etapa sexual del individuo, Freud la llamó la fase genital, y sus conclusiones escandalizaron a sus contemporáneos que no podían admitir que un afecto tan puro como el que siente un hijo por su padre, pudiera tener profundos matices sexuales. ¿No era aquello un atentado a la inocencia de la infancia?

Sin embargo, lo que Freud entendía por sexo no fue correctamente interpretado en los albores dela Siquiatría. Hoy es comúnmente aceptado por los expertos de todo el mundo, que el sexo, ya sea consciente o inconscientemente, es la fuerza vital que mueve al hombre para alcanzar la felicidad propia. ¡Es un incentivo fundamental en la vida!

 

El niño sabe que los sexos son diferentes

En la fase genital, el niño realiza lo que pudieran llamarse pruebas preliminares de las sensaciones que experimentará en su vida adulta. Es como si ensayara su existencia futura. Lógicamente, para los padres, puede ser difícil comprender exactamente cuál es el significado que el niño

Entre los 3 y los 6 años de edad, los niños se vuelven conscientes de su propio sexo… Reconocen que los sexos son diferentes, pero aún no dan cuenta del por qué de esa diferencia.

Comienza a observarse a sí mismo, a compararse con sus progenitores, e inconscientemente, llega a la conclusión de que los seres vivientes se dividen en dos grupos: masculino y femenino. Naturalmente, él no puede identificarlos por sus nombres, pero sí comprende que son diferentes. Sabe que existe un varón y una hembra, pero ignora lo que eso significa… y no sabe cuál es el papel de cada uno en la vida. Es entonces que, por su cuenta -intuitivamente- empieza a averiguar el por qué de esa diferencia.

 

Cuidado con sus reacciones ante las primeras señales sexuales del niño

Diferentes investigaciones han demostrado que durante el baño, es cuando el niño experimenta sus primeras experiencias eróticas… las cuales, inconscientemente, lo llevan a tocarse su órgano genital. El pequeño encuentra placer en ello y en su inocencia, no ve por qué no debe hacerlo.

A partir de ese primer descubrimiento, de esa primera experiencia sexual, es común sorprender a un niño en un acto de autocomplacencia… Es algo que puede considerarse como normal y puede producirse en distintas formas y actitudes.

Generalmente, el padre o la madre que confronta este tipo de situación, se turba porque su hijo ha despertado al sexo. No sabe qué hacer… y muchos, hasta reaccionan violentamente.

Comienzan, entonces, las prohibiciones y los castigos. ¿Él resultado? El niño comienza a desarrollar un concepto negativo -muy poco sano- contra el sexo. ¡La actitud negativa de los adultos ha sido la causa!

Está comprobado que las distintas represiones que sufre el niño ocasionan traumas que luego, en la adolescencia y en la edad adulta, son la causa de grandes neurosis, frigidez, impotencia, o en muchos casos, hasta de la inversión sexual.

 

La comprensión y la serenidad son la solución más adecuada

Esas actitudes represivas y las prohibiciones, son contraproducentes pues el niño de tan corta edad no es capaz de comprender qué es lo que se le está prohibiendo y, mucho menos, los motivos para esa prohibición.

Ante situaciones similares, los padres deben aceptar los hechos con toda la indulgencia, la comprensión y la serenidad posibles.  Al niño no se le debe castigar por buscar sensaciones desconocidas en la autocomplacencia. Si consideramos que el niño debe recibir una verdadera educación sexual para que su actitud futura ante el sexo sea sana, es a los padres a quienes corresponde el primer paso de orientación.

Para ello, una larga conversación con nuestros hijos, sostenida en la forma más franca y sencilla posible, es la solución ideal para superar una situación que sólo de nosotros depende que se haga difícil.  Recuerde en todo momento que el niño no está consciente de lo que ha hecho ni por qué.

Generalmente, se acepta que el niño muestre preferencia por la  madre. Por esta razón, usted debe aprender a equilibrar, inteligentemente, las relaciones con su hijo… Tenga en cuenta que tanto la sobreprotección como la falta de cariño y de afecto maternal, pueden provocar frustraciones en el niño… ¡Incluso, en muchos casos, ésa es la causa de ciertos trastornos de la personalidad!

No recurra a la amenaza. Acepte la autocomplacencia infantil como normal (porque en realidad lo es) y mientras busca una explicación para cualquier pregunta infantil comprometedora, al mismo tiempo… ¡trate de estimularlo en otros aspectos y distraiga su atención hacia otras cosas! Está probado que en la mayoría de los casos, el niño recurre a la autocomplacencia porque está aburrido y porque no tiene otra cosa que hacer.

 

El equilibrio en las relaciones entre padres e hijos es fundamental

Es muy importante que el niño, en sus primeros años, disfrute plenamente del calor maternal. Si es así, si ha colmado la necesidad de seguridad y de amor… en el futuro se contentará con la ternura que la madre le prodiga normalmente. Su interés en las cosas que lo rodean; su deseo de encontrar los por qué a mil preguntas diferentes, le proporcionarán cierta autonomía que le permitirán desprenderse de las faldas de la madre sin tener que pedir dosis suplementarias de ternura.

Pero si, por el contrario, se siente inseguro; si la madre ha sido demasiado protectora o, poco expresiva en sus manifestaciones de amor maternal… entonces el niño se sentirá grandemente frustrado y sufrirá los trastornos de la personalidad que esto conlleva.

Por ello, la madre debe equilibrar sus relaciones con su hijo, sobre todo, durante sus primeros años de existencia… porque ante él están abiertas, inocentemente, todas las posibilidades de desviación.

Continuación

 

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