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Cómo interpretar el llanto de los bebés y qué hacer al respecto

           

                                    

Cómo interpretar el llanto de los bebés y qué hacer al respecto

Durante el primer año de vida, el niño experimentará más cambios y en menos tiempo de lo que lo hará en el resto de su vida.  Estas transformaciones incluyen aspectos fisiológicos y psicológicos. 

  

  

El niño sentirá el deseo de comunicarse con el mundo exterior siendo el llanto su único medio en esta primera fase de crecimiento.

Mediante el llanto podrá llamar la atención cuando se desatienden sus necesidades o siente alguna molestia. Sin embargo, la cuestión radica en saber qué es lo que quiere.

 

Posibles causas del llanto

Las causas más comunes de llanto de un bebé son:

Hambre. Es la causa más frecuente; sólo es necesario, para que cese el llanto por completo, acercar el biberón.

Cansancio. Si se observa que el bebé frota los ojos y las orejas mientras llora, probablemente la causa del llanto sea el sueño o el cansancio. El mejor remedio, en este caso, es acostarle para que duerma.

Siente frío o calor. Cuando el niño llora con un tono irritado o colérico, puede que sienta mucho frío o calor.  Para determinar si está a la temperatura adecuada, sólo hay que tocarle la nuca o el pecho.  Si están húmedos, significa que el niño está pasando calor, por lo que habrá que quitarle alguna prenda de ropa y si, por el contrario, tiene las manos o el pecho demasiado fríos, habrá que abrigarle. La temperatura de su habitación debe rondar los 18-20 °C.

Necesita un cambio de pañal. Cuando el llanto del niño manifiesta malestar, es necesario comprobar si el pañal está manchado y cambiarlo.  Con ello,  el niño volverá a estar tranquilo.

Cólico del lactante.  Cuando existe un llanto frenético, difícil de calmar, que suele presentarse a última hora de la tarde y que va a acompañado de la flexión de las rodillas sobre el estómago, el niño llora debido al cólico que siente. 

Otros tipos de dolor.  Cuando se presentan otros tipos de molestias (dolor de estómago, de oídos, etc.), el niño lo expresan mediante un llanto interrumpido y desesperado, que suele remitir en cuanto se le coge en brazos y se le da un pequeño masaje. En caso que no se remita, se debe acudir al pediatra tan pronto como nos sea posible.

Aburrimiento Si el bebé llora como si fuera un lamento que se interrumpe en cuanto aparece un estímulo que lo distrae, éste se encuentra aburrido y requiere de mayor atención. De allí la importancia de facilitarle móviles, gimnasios y otros juguetes para su estimulación.

Miedo. Muchos niños lloran en cuanto se les deposita en la cuna, ya que se sienten más seguros en los brazos de su madre. Otras veces pueden asustarse a causa de un sonido o ruido imprevisto, una voz demasiado fuerte o un movimiento brusco.   En estos casos, el niño llora de forma angustiosa y con hipo, que remite tan pronto perciben la presencia tranquilizadora de la madre, el padre o la cuidadora.

Otras causas.  El niño puede llorar de forma excesiva cuando sufre de hipogalactia (la madre no produce la suficiente leche y el niño).  En este caso el niño no se siente saciado, se pone furioso, suelta el pecho y se echa para atrás.  También, ocurre un llanto excesivo cuando el niño es alérgico a la proteína de vaca. En esta situación, es necesario comprobar si el llanto cesa al sustituir la leche

 

Cómo actuar ante el llanto del bebé

Actuar con calma. En el proceso del llanto existen dos personas: el niño que llora y el adulto que interpreta su causa. Los niños perciben el estado de ánimo de su madre y la forma en que se les trata.  Por ello, si los padres están nerviosos o ansiosos puedan asustarse, lo que dificulta la resolución del problema.  Se recomienda que cada vez que los padres atiendan a su hijo cuando llora, deban estar serenos.

Ofrecerle alimento. Debido a que el hambre es la principal causa del llanto infantil, se le debe acercar el pecho o biberón. Si la causa del llanto no es el hambre, el niño lo rechazará.

Mimarlo. Si no se trata del hambre, el niño puede que requiera de afecto en forma de contacto de la piel y estímulo verbal.  Por ello, se aconseja cogerlo, abrazarlo y pasear con él.

Descartar otras causas. Si a pesar de ofrecerle comida y cogerlo en brazos sigue llorando, es necesario buscar otras posibles causas: Puede ser una prenda apretada, un botón en la espalda, algo que le pica y no puede rascarse.

Explorarlo. Si el bebé empieza a llorar de forma brusca y violenta, hay que desnudarlo y observarlo con detenimiento, ya que puede haber sufrido la picadura de algún insecto o haberle salido un bulto en alguna parte del cuerpo (una hernia inguinal, por ejemplo).

 

¿Se debe dejar que el niño llore?

Hay quien recomienda que, cuando el niño llora con frecuencia, sin causa aparente, no se le haga mucho caso para evitar que se acostumbre a estar siempre que en los brazos de sus padres.

Sin embargo, esta no es una buena medida: los expertos recomiendan atender de inmediato al niño, ya que éste pudiera estar experimentando alguna situación que pudiera comprometer su bienestar físico y que los padres desconozcan.

 

¿Cuándo preocuparse?

Si el niño llora de forma distinta a la habitual o se detectan cambios sutiles en su aspecto y comportamiento, puede significar la presencia de alguna dolencia.

El llanto de un bebé enfermo suele ser diferente y puede ir acompañado por otros signos de alarma como fiebre, diarreas o vómitos, dificultad para respirar, pérdida de apetito, sueño excesivo o decaimiento general.  En estos casos, es necesario acudir al pediatra.

 

 

 

 

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