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El autismo: Cómo identificarlo

14 julio 2014 No Comment

El autismo es un trastorno que comienza en la infancia y que tiene como característica principal un desarrollo deficiente de la interacción y comunicación sociales

Afecta aproximadamente a cinco niños por cada diez mil, y es entre tres y cuatro veces más frecuente en varones que en niñas.

Cuál es su causa?

A diferencia de lo que se pensó en un principio (se relacionaba este síndrome entre los niños con ciertas características de sus padres, como profesionalismo, in-telectualismo, frialdad afectiva, etcétera), no hay particularidades socioculturales ni económicas que puedan ser las causantes del trastorno.

Las investigaciones realizadas durante las dos últimas décadas apoyan el factor genético como la causa más probable del autismo. Su base genética es heterogénea y, al parecer, sigue un patrón de herencia compleja.

Existe acuerdo en la literatura científica en que la interacción de los factores genéticos de riesgo con un ambiente determinado puede desencadenar la aparición de la enfermedad.

Principales síntomas

Sus manifestaciones varían mucho dependiendo del nivel de desarrollo y de la edad del sujeto, pero podemos hablar de una serie de características esenciales del cuadro.

Las deficiencias de la interacción social son significativas y duraderas. La comunicación no verbal (contacto ocular, expresión facial…) no aparece en las relaciones sociales y presentan una incapacidad para relacionarse adecuadamente con sus compañeros. De esta manera, es frecuente la falta de reciprocidad social (no participan en juegos o prefieren actividades en solitario).

Suele ser muy notable y persistente la alteración de la comunicación, afectando tanto a las habilidades verbales como a las no verbales. Así, el lenguaje oral está retrasado o es inexistente; mientras que en los casos en los que existe un habla adecuada, no está desarrollada la capacidad para iniciar o mantener conversaciones con otros. El lenguaje se utiliza de un modo repetitivo o idiosincrásico (sólo las personas del entorno del niño pueden entenderle). Estos niños tampoco suelen presentar un juego realista espontáneo o apropiado a su nivel de desarrollo.

Un tercer rasgo esencial del trastorno consiste en los patrones de comportamiento; actividades e intereses limitados, repetitivos y estereotipados. Despliegan una gama de intereses muy restringida o bien se preocupan por un único tema. Se resisten y alteran ante pequeños cambios (por ejemplo, los objetos de una estantería tienen que estar siempre en la misma disposición).

Además, suelen insistir en determinadas rutinas o rituales, como seguir siempre el mismo camino para ir a casa. También es común que tengan movimientos corporales estereotipados con las manos o con todo el cuerpo (balanceos). O pueden preocuparse persistentemente por ciertas partes de los objetos o del cuerpo, permanecer fascinados por un movimiento (mirar continuamente un objeto que da vueltas) o vincularse a un objeto inanimado (un trozo de cuerda, una caja…).

Otras características asociadas

La alteración se manifiesta antes de los tres años de edad y, aunque en algunos casos haya habido un desarrollo relativamente normal, no suele existir un periodo de absoluta normalidad.

Por otro lado, existen otros problemas generalmente asociados al autismo. Aproximadamente, el 75 por ciento de los niños con trastorno autista sufre retraso mental. También puede darse una amplia gama de síntomas comportamentales, como hi-peractividad, impulsividad, agresividad y comportamientos autolesivos. Suele ser característica la hipersensibilidad a los estímulos, con reacciones exageradas ante los sonidos, colores…

Mientras que son insensibles a los ruidos fuertes, prestan atención a otros más débiles o a los que ellos producen. Habitualmente tienen hipoalgesia (menor sensibilidad al dolor) y no lloran cuando se lastiman.
En ocasiones, existen irregularidades en la alimentación (dieta limitada a muy pocos alimentos) y en el sueño (múltiples despertares, balanceos nocturnos).

La afectividad también puede verse alterada (risas o lloros sin motivo aparente) y no suelen presentar miedo ante peligros reales, aunque sí ante objetos no dañinos. Sí sospechas que tu hijo puede sufrir este problema acude a un especialista.

 Señales de alerta

Algunos signos pueden hacerte sospechar un autismo en tu hijo:

DESDE EL NACIMIENTO Y DURANTE EL PRIMER AÑO DE VIDA »
* Niños llamativamente buenos y tranquilos. Sólo comen y duermen.
* Niños sumamente llorones, sin que se sepa la causa.
* Hipotónicos, blandos. Al tenerlos en brazos, da la sensación de sostener un muñeco de trapo.
* Escasa o nula respuesta al contacto corporal y a la voz de la madre.
* No miran a los ojos.

DESDE EL SEGUNDO AÑO DE VIDA
* Falta de adquisición del lenguaje.
* Ecolalia: repiten la última palabra que oyen.
* Entonación monótona del habla.
* Hablan en tercera persona, no en primera.
* Estereotipias (movimientos repetitivos sin un fin determinado).
* Tendencia al aislamiento.
* Intolerancia a los cambios.
* No establecen relaciones con sus compañeros, no juegan con ellos.
* No juegan solos, únicamente usan los objetos para deslizarlos, girarlos, morderlos…
* Hipoalgesia (no lloran si se lastiman).

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