Home » Headline - Lo nuevo, Psicología infantil

Cuál es la mejor edad para que los niños comiencen a ayudar en casa?

29 septiembre 2012 No Comment

Cuándo pueden ayudar en las tareas domésticasLos padres de hijos pequeños se preguntan constantemente cuál es la mejor edad para que los niños inicien su colaboración con las tareas domésticas.

Determinar la edad más propicia para que inicie con su ayuda es importante,ya que si se espera mucho puede que el niño se convierta en un adolescente que no desea recoger su ropa interior del suelo, no haga su cama y deje el cuarto  de baño realmente como una lástima.

Muchos especialistas señalan que la edad óptima son los tres años, ya que con su afán imitador, estarán más dispuestos a ayudar. 

Para animarlo, los padres deben no sólo olvidarse de las críticas sino también tratarlos con igualdad tanto a niñas como niños.

Nada de críticas

Es fundamental que cuando el niño empiece a ayudar en casa se sienta halagado. Si tras una acción bien hecha obtiene un elogio, se sentirá orgulloso de su trabajo. Y nos será más fácil poder aplaudirle si empezamos con labores sencillas.

Hay que valorar siempre su esfuerzo, por mínimo que sea, y elogiar tanto su buena disposición como su toque personal (por ejemplo, el cuidado que pone para que el mantel quede bien colocado) . El cumplido será más eficaz cuanto más concretemos. Un «¡qué contenta estoy! Qué bien has puesto la mesa, los platos, los vasos, las servilletas…», será más eficaz que un simple «que niño tan trabajador», aunque esto último también puede añadirse como remate. Con semejantes halagos le entrarán ganas de repetir la hazaña, de ampliarla y de emprender otras nuevas.

En cambio, si le criticamos, aunque sea de manera constructiva, puede pensar que estamos insatisfechos con lo que hace. Por eso debemos hacer correcciones y observaciones con muchísimo tacto, cariño y mano izquierda.

Hay que ser tolerantes y comprensivos con los errores (el niño hace lo que puede) y, en lo posible, arreglárnoslas para no acabar nosotros sus tareas o rehacer lo que ha hecho.

Si elogiamos lo bien que ha puesto la mesa y después la ponemos nosotros de nuevo, estamos practicando una enmienda a la totalidad que desmiente nuestras palabras. No verá sentido a lo que ha hecho y puede que la próxima vez se niegue o lo haga con desgano. Y si el mantel tiene arrugas, enseñémosle más adelante cómo evitarlas.

Si encargamos a los niños labores demasiado amplias o generales como «ordena tu cuarto», se perderán y no sabrán por dónde empezar. Es mejor partirlas en tareas más pequeñas y manejables del tipo: «pon los cuadernos y cuentos en sus estanterías» o «recoge los juguetes».

También se puede facilitar el trabajo con un buen sistema de cajas y cestas, para que sea más fácil guardar los juguetes, o comprarles utensilios adecuados a su tamaño: versiones infantiles de plumeros, escobas o regaderas, que les hagan las faenas más divertidas.
Porque éste es otro de nuestros grandes aliados: si conseguimos que las tareas sean amenas, habrá más posibilidades de que las realicen.

Una buena manera es compartirlas: «Yo abro el clóset, tú sacas las sábanas». «Tú quitas las servilletas de la mesa, yo retiro los platos».

Otro recurso es convertir el trabajo en un juego: cómo poner la mesa imaginando que él es el mesero y nosotros los clientes. O inventar recompensas que tengan una relación directa con el trabajo: «En cuanto vaciemos y ordenemos el coche, nos damos una vuelta en él». Las tareas pueden ser incluso un juego educativo: clasificar la ropa sirve para nombrar prendas y colores, para contar e incluso sumar; y la cocina es todo un mundo de frutas, hortalizas y utensilios que descubrir y nombrar.

Igualdad

No hay tareas para niños y para niñas. Esto es fundamental para no caer en una educación sexista. Y la implicación del padre es importante en este aspecto. Pero, incluso si es de los varones chapados a la antigua y no ofrece un modelo demasiado útil para el niño, la madre por sí misma puede hacer mucho al respecto con sus comentarios.

Es muy importante no inculcarles una visión negativa de las tareas domésticas. No quejarse ni utilizarlas como castigo, sino presentarlas como algo útil, necesario y divertido, que hace nuestra casa y nuestra vida más agradables.

Tareas indicadas para su edad

A los tres años de edad el niño puede:

Clasificar los calcetines. Para nosotros es monótono, pero a ellos les divierte porque ejercitan esa capacidad, que están estrenando, de ordenar y clasificar.

Ayudar a poner y quitar la mesa Pueden especializarse en las servilletas, los vasos, el pan, las cucharas..

Ayudar en la cocina. Con las manos bien limpias, ya están listos para lavar los ingredientes de la ensalada. trocear la lechuga, pelar huevos cocidos… No deben usar los cuchillos, o utensilios con pico, ni el fuego ni lavar las ollas.

Ayudar a lavar los muebles del jardín o la terraza.

Recoger sus juguetes. Se lo facilitaremos con contenedores adecuados a su altura y destreza.

Hacer su cama. Basta con los fines de semana. Harán lo que puedan, pero lo importante es que le pierdan ei miedo.

Barrer el patio, animados con frases como «mira, mira aquella esquina». «A ver cómo usas el recogedor…».

Ayudar a traer los comestibles, sacarlos de sus bolsas, meterlos en el refrigerador. Una tarea entretenidísima.

Recoger el correo. Si aún no saben usar ia llave, nosotros abriremos el buzón y ellos subirán las cartas a casa.

 

Deja un comentario!

Add your comment below, or trackback from your own site. You can also subscribe to these comments via RSS.

Be nice. Keep it clean. Stay on topic. No spam.

You can use these tags:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

This is a Gravatar-enabled weblog. To get your own globally-recognized-avatar, please register at Gravatar.