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No me gustan las amistades de mi hijo (a)

11 agosto 2012 No Comment

No me gustan las amistades de mi hijoMuchos padres se preocupan cuando sus hijos (a partir de los ocho años) comienzan a tener amistades cuyo tono de su voz, forma de vestir, peinado y hasta la manera como mastican chicle, no les cuadra.

Tal vez la primera pregunta que se deban formular es ¿Por qué ese niño o niña no me cae bien? Es necesario ser objetivo y analizar con calma la situación.

Si bien es cierto que no se puede intervenir en la selección de las amistades del hijo, por lo menos se deberá estar al tanto de quiénes lo rodean, ya que los ‘compinches’ suelen ejercer una fuerte influencia en algunas de sus decisiones y actitudes.

A partir de los 10 años, los chicos tratan de congeniar con los demás y ser aceptados en un grupo, lo cual los lleva a tomar el camino incorrecto.

Es importante abordar la situación con delicadeza. A medida que el niño ingresa a la adolescencia, desea ser independiente y se resiente cuando se le intenta intervenir en sus asuntos. Si se le prohibe de frente continuar con ciertas amistades, se corre el riesgo de que éstas le resulten más atractivas e ignore la solicitud. ¿Cómo hallar un término medio?

 

Maneras de lograr conocer el “amigo” o “amiga”

No se debe apresurar a juzgar a los amigos de tu hijo por su apariencia física o sus gustos (música, ropa, programas de televisión). A esta edad los chicos quieren experimentar estilos y conductas que los hagan notar, y su aparente actitud rebelde puede ser tan solo un engaño.

La mejor manera de juzgar las amistades del menor es conociéndolas de cerca. Entre más sepas de ellas, más fácil será para ti calificar su influencia. Además, conocer a los amigos de tu hijo te da una mirada de su círculo social y te permite ejercer cierta influencia sobre éste.

Cuando los padres son distantes, sus hijos tienden a comportarse bajo su propio código de conducta; pero si los primeros están al tanto de lo que pasa con éstos, podrán intervenir más fácilmente.

Una manera de involucrarte: recibe a los amigos de tu hijo en casa y haz de ésta un lugar agradable en el cual deseen permanecer con frecuencia. Es la mejor forma de conocer realmente a quienes lo acompañan.

Podrías, así mismo, tratar de contactar a los padres de sus amigos para saber un poco más de ellos y de los valores que imparten en el seno de sus hogares. No dudes en llamarlos para discutir con ellos en qué anda tu hijo, en especial si percibes que algo va mal.

 

Expresa las preocupaciones

Si observas que existe un problema con un joven en particular -éste le dice a tu hijo que no haga las tareas o lo induce a criticar y crear chismes- es hora de entablar un diálogo serio. La charla debe enfocarse en ese comportamiento inapropiado que hasta el momento has observado en él.

Se debe evitar descalificar, sermonear o condenar de frente a su amigo. Cuando asumes una actitud juzgadora o recriminatoria, tu hijo simplemente puede optar por el silencio y no mencionará las cosas que involucren a su amigo.

Es más sabio decirle que el compartamiento de ese chico te disgusta y explicarle las razones. Luego, pregúntale cómo se siente; tal vez descubras que disfruta poco hacer travesuras pero no ha sido capaz de resistirse a ellas por temor a decir no. A veces, los jóvenes buscan la manera de alejarse de ciertas compañías y aprecian mucho la intervención de sus padres.

 

Mantenerlo ocupado

No puedes evitar que tu hijo escoja por sí mismo sus amistades, pero sí puedes limitar su tiempo de socialización. Si tratas de alejarlo de un grupo de amigos, inscríbelo en clases de música, teatro, en una escuela de fútbol o de natación, en fin, en algo que le llame la atención y lo mantenga ocupado buena parte de su tiempo libre.

Durante los fines de semana, haz planes familiares. Si alguno de sus amigos te agrada, invítalo a compartir ciertas actividades.

Debes ser paciente. A esta edad, tu hijo trata de descubrir quién es y, como parte de este proceso, experimenta con diferentes amigos. Las malas compañías, con frecuencia, son algo temporal; a largo plazo, buscará otros chicos con sus mismas ideas, intereses y valores.

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