Las aftas en la infancia
La afta es una pequeña ampolla que se presenta en cualquier parte dentro de la boca y que produce, usualmente, molestias para masticar y tragar alimentos, sobre todo si estos se encuentran salados, calientes o ácidos. Estos son muy frecuentes en los primeros cuatro años de vida.
Las aftas tienen, por lo general, un color blanquecino o en forma de llagas con extremos enrojecidos muy dolorosas y sensibles.
Las aftas no son contagiosas y pueden aparecer por predisposición genética; es decir, hay niños más susceptibles de sufrirlas que otros en presencia de ciertas circunstancias como, irritación a nivel local por morderse accidentalmente, a causa de quemaduras, exposición al sol, entre otros.
Cuando las aftas se presentan de forma recurrente pueden ser signo de una enfermedad subyacente, alergias o intolerancia a alimentos, reacción a algún medicamento o deficiencias nutritivas.
El niño, por lo general, presenta salivación excesiva y es frecuente la halitosis o mal aliento. Igualmente, puede tener molestias hasta para hablar y dolor de garganta. Las aftas duran de 7 a 10 días y suelen curarse sin dejar ningún tipo de marca ni cicatriz.
Recomendaciones preventivas
Para reducir la probabilidad de desarrollar aftas orales en los niños, se recomienda las siguientes medidas
* Evitar que los niños consuman alimentos y bebidas muy calientes.
* Procurar que el niño mastique lentamente.
* Hacer que el niño utilice un cepillo de dientes suave.
* Procurar que el niño consuma lisina en su dieta. Este aminoácido se encuentra en el pescado, el pollo, los huevos y las patatas.
Recomendaciones cuando el niño ya tiene aftas
* Procurar no causar más molestias añadidas al niño
* Limpiar las aftas.
* Evitar darle comidas calientes o acidas (por ejemplo el zumo de naranja o de limón) y de sabores fuertes. Por el contrario, ofrécele alimentos de consistencia blanda (cremas, purés, yogures, zumos), fríos o a temperatura ambiente, que sean de sabor suave o dulce.
* Utilizar un analgésico, siempre el que el médico le haya recomendado al niño y con bs dosis que el profesional le indicó.
* Nunca se debe acudir a bs antibióticos. No se trata de una infección bacteriana, por lo que su uso no está justificado. También debemos evitar la utilización de anestésicos tópicos en niños.
* Realizar enjuagues con bicarbonato de sodio o antiácidos.
* Aplicar sobre la llaga azúcar de leche (se adquiere en cualquier farmacia botánica) y aplicar con un bastón de algodón.

















