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Cuando la mujer no está embarazada, la clave de su salud
consiste en mantener una alimentación moderada y balanceada.
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Sin embargo,
cuando se está esperando un bebé, es importante no sólo comer de forma adecuada
sino saber cuáles alimentos conviene o no e incluso cuáles pueden resultar
peligrosos para el desarrollo neonatal del niño.
A continuación se detallan cuáles alimentos son considerados
peligrosos y que deben ser evitados.
Bebidas alcohólicas
El alcohol no sólo resulta tóxico para el feto sino tiene
una acción antagonista con algunas vitaminas como el ácido fólico lo que puede
provocar el llamado síndrome alcohólico fetal, que se caracteriza por malformaciones
y retraso mental.
Muchas embarazadas piensan que este síndrome ocurre sólo
cuando se bebe mucho alcohol. Sin
embargo, algunos estudios han demostrado que las madres que toman pequeñas
cantidades del alcohol diarias están en riesgo que sus hijos sufran esta
condición.
El café
Aunque los médicos no prohíben tomar café, si aconsejan que se
reduzca mucho su consumo. Varios estudios han relacionado la ingesta de cafeína
con el riesgo de aborto espontáneo. Las mujeres embarazadas metabolizan de
forma más lenta la cafeína, que pasa de forma directa al feto a través de la
placenta lo que pueden aumentar las posibilidades que se induzca un aborto
espontáneo.
Los alimentos crudos
Para evitar la toxoplasmosis (enfermedad causada por el
parásito toxoplasma gondii), se recomienda que la embarazada no consuma alimentos
crudos como los marinados de carne o pescado y el jamón serrano, ya que si
contrae esta enfermedad por primera vez en el primer trimestre, tiene un 15 por
ciento de probabilidades de que su feto se infecte, lo que puede acarrearle
consecuencias muy graves, como hidrocefalia y retraso mental.
Respecto a las verduras, este parásito también puede
esconderse entre sus hojas. Por eso, se debe evitar el consumo de ensaladas fuera
de casa.
Alimentos ahumados y excesivamente salados
Los pescados ahumados pueden representar un riesgo si
contienen nitrito sódico, ya que pueden convertirse en nitrosaminas, sustancias
que daña el feto. Además, la sal que
contiene este tipo de alimentos puede favorecer la retención de líquidos
haciendo que los pies de la embarazada se hinchen.
Los quesos blandos
Los quesos blandos, como Feta, Brie, Camembert, y los de
Roquefort o Cabrales también pueden transmitir una infección llamada
listeriosis la cual es producida por la bacteria listeria monocytogenes.
Por ello, es necesario que la mujer embarazada evite
consumir esto quesos, ya que tiene un 20 por ciento más de probabilidades que
otros adultos sanos de contraer esta enfermedad, que se trasmite al feto por la
placenta y puede causar parto prematuro, aborto o secuelas neurológicas, entre
otras consecuencias.
Los dulces
Se recomienda que las embarazadas consuman dulces de forma
esporádica. Los dulces están elaborados con azúcar, que es un alimento
exclusivamente energético y no aporta al organismo nutrientes (proteínas,
minerales y vitaminas) como en el caso de las legumbres, frutas, lácteos, etc.
Además, la bollería industrial suele contener grasas y
aceites saturados, o peor aún: las llamadas grasas "trans". Ambas
elevan mucho el nivel de colesterol en la sangre y favorecen la formación de
trombos en la corriente sanguínea, riesgo que la gestación incrementa, por el
efecto de las hormonas, por lo que no te conviene abusar de ella.
Algunas embarazadas consideran que si consumen edulcorantes
en lugar de azúcar evitan cualquier problema de salud. Sin embargo, debido a que la sacarina podría
atravesar la placenta (no existe evidencia científica que demuestre efectos
nocivos a la salud del bebé), se recomienda mejor no tomarla sin supervisión del
médico.
Igualmente, algunos productos "sin azúcar", como
los chicles o caramelos, suelen contener sorbitol (en la etiqueta a menudo
aparece como E-420). Se trata de un alcohol de azúcar que nuestro organismo
produce, y que ingerido en grandes dosis puede causar diarreas o ser tóxico
para el sistema nervioso.
Con base a todo lo anteriormente expuesto, se aconseja que,
si la embarazada tiene antojo de algo dulce, consuma, en lugar de pasteles (con
o sin edulcorantes) y bollería industrial, frutas naturales, tiras de
zanahorias, palitos de pan integral o yogur.
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